Analizamos posicionamiento, coherencia visual y verbal, y cómo te ve realmente el mercado — antes de proponer un solo cambio.
No juzgamos si te gusta tu marca. Analizamos si está haciendo su trabajo.
Logotipo, colores y tipografía usados igual en todos los soportes, o cada uno a su manera.
Si el tono de la web, las redes y el equipo comercial suenan a la misma marca.
Lo que crees que transmites frente a lo que de verdad percibe quien te ve por primera vez.
Si alguien pudiera confundirte con tu competencia con el logo tapado.
Web, redes, papelería, producto — dónde se rompe el sistema en el mundo real.
La mayoría de auditorías descubren que el problema no es el logo. Es que nadie lo está usando igual.
Cada hallazgo va acompañado de una recomendación concreta, priorizada por impacto.
Revisión de logotipo, paleta, tipografía y recursos gráficos en todos los soportes activos.
Análisis de cómo suena tu marca en web, redes, email y atención al cliente.
Entrevistas o encuestas breves para entender cómo te ve realmente tu audiencia.
Comparativa visual y verbal con 3-5 competidores directos de tu sector.
Priorizado por impacto: qué ajustar ya, qué planificar y qué no tocar.
Rastreo de cómo se habla de tu marca online y con qué tono, más allá de lo que tú controlas.
Esto es lo que pasa en cada auditoría de marca, en este orden.
Reunimos todo lo que existe: manual de marca si lo hay, aplicaciones reales, comunicación de los últimos meses.
Revisamos cada pieza buscando inconsistencias entre lo que se supone que sois y lo que de verdad se ve.
Si el proyecto lo requiere, contrastamos con clientes o audiencia real, no solo con criterio interno.
Comparamos tu marca con quienes compiten por la misma atención, no en el vacío.
Entregamos hallazgos y recomendaciones concretas, no un diagnóstico sin siguiente paso.
Herramientas para respaldar el criterio con datos, no solo con opinión de diseñador.
Logos ilustrativos en formato texto — se sustituyen por los oficiales de cada herramienta antes de publicar.
Dos marcas donde la auditoría fue el primer paso hacia un rediseño con sentido.
El informe te dice qué está roto. Lo que sigue depende de la gravedad: a veces son ajustes puntuales, a veces hace falta rehacer el sistema entero. Lo decidimos juntos con los hallazgos sobre la mesa.
Entre 2 y 3 semanas para una auditoría estándar. Si incluye entrevistas con clientes o encuestas de percepción, puede alargarse una semana más para tener respuestas suficientes.
No, son servicios separados. La auditoría te dice qué está pasando y qué recomendamos. Si decides seguir con el rediseño, es un proyecto aparte con su propio alcance y plazo.
Pasa más de lo que crees, y es un buen resultado. A veces el problema es solo de aplicación inconsistente, no de diseño. Te ahorramos un rediseño que no necesitabas.
No. De hecho, muchas auditorías empiezan precisamente porque nunca hubo un manual formal y cada aplicación se hizo a criterio de quien la necesitaba en su momento.
Sí, se puede acotar el alcance a un touchpoint concreto si es donde detectas el problema. Aunque solemos recomendar al menos una revisión general para no perder contexto.
Es la señal más común de que toca auditar antes de seguir improvisando. Cuéntanos tu caso.
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