Símbolo, color, tipografía, tono de voz y sistema de aplicaciones — construidos juntos, no uno detrás de otro sin relación entre sí.
Una identidad pensada para desplegarse en digital, producto y comunicación — sin que nadie tenga que improvisar cada vez que la usa.
Principal, secundaria, favicon, negativo, monocromo. Cada versión con sus usos definidos.
Colores principales, de apoyo y de fondo. Con códigos HEX, RGB y CMYK listos para cualquier soporte.
Jerarquía clara: display para claims, cuerpo para lectura. Sin ambigüedades.
Cómo habla tu marca y cómo no. Con ejemplos reales, no adjetivos abstractos.
Iconografía, patrones, marcas de agua, elementos de apoyo. El vocabulario visual completo.
Claro y aplicable. Para que cualquiera del equipo pueda usarlo sin preguntarte.
Papelería, redes, presentaciones, packaging. La marca viva en cada punto de contacto.
Un sistema que crece contigo. Nuevos productos, mercados o verticales sin romper nada.
Cada pieza se diseña pensando en las demás. Un logotipo bonito sin sistema detrás se rompe a los tres meses.
Nada se decide por gusto. Cada elemento del sistema responde a una razón estratégica.
Si el proyecto lo necesita, encontramos el nombre antes de diseñar nada — todo depende de él.
Exploración de direcciones visuales antes de converger en una sola propuesta sólida.
Elegidas por lo que comunican, no porque queden bien juntas en un moodboard.
Cómo suena tu marca en un email, en redes y en una reclamación de cliente.
No un PDF de 80 páginas que nadie lee. Un documento que tu equipo usa de verdad.
La IA acelera moodboards y variantes. La dirección de arte final sigue siendo humana.
Esto es lo que pasa en cada proyecto de identidad, en este orden.
Entendemos el negocio, la visión y el contexto antes de dibujar absolutamente nada.
Exploramos direcciones antes de comprometernos con una sola. Moodboards, no bocetos definitivos.
Desarrollamos logotipo, paleta, tipografía y tono de voz como piezas de un mismo sistema.
Probamos el sistema en soportes reales para asegurarnos de que funciona más allá de la pantalla del diseñador.
Entregamos todos los archivos organizados y resolvemos dudas mientras el equipo aprende a usar el sistema.
Herramientas profesionales, no plantillas de generador de logos automático.
Logos ilustrativos en formato texto — se sustituyen por los oficiales de cada herramienta antes de publicar.
Tres identidades construidas de cero, con sistemas que siguen funcionando meses después del lanzamiento.
El sistema de marca es la base. Pero necesita un sitio donde vivir y un motivo para que la gente la encuentre. Por eso casi ninguna identidad que diseñamos se queda solo en el manual.
Entre 6 y 10 semanas, dependiendo de si incluye naming y de cuántas rondas de revisión necesitemos. Un rebranding sobre una marca existente puede ser algo más rápido.
Podemos, pero te vamos a preguntar por qué. Un logo sin sistema detrás se rompe a los tres meses: nadie sabe qué tipografía usar, qué colores, cómo hablar. Preferimos hacer las cosas bien.
Trabajamos con territorios conceptuales, no con diez logos sueltos para elegir a ciegas. Validamos la dirección antes de refinar un único camino, así evitamos indecisión sin fundamento.
Empezamos por una auditoría. Analizamos lo que comunica, lo que transmite y lo que no. Puede que solo haya que ajustar. O puede que haya que empezar de cero. Te lo diremos sin filtros.
Todos los formatos que necesitas: vectorial, PNG, favicon, versiones de color, manual de marca en PDF y digital, y plantillas editables de las aplicaciones más comunes.
Una conversación. Miramos tu marca, te decimos qué vemos y decidimos juntos si tiene sentido trabajar.
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